Un inquilino que no paga, un contrato que quieres resolver, una reclamación que tiene que constar por escrito: en todos esos casos alguien acaba diciendo «mándale un burofax». Pero ¿qué es un burofax exactamente, qué prueba y qué no, cuánto cuesta y qué pasa si el destinatario no lo recoge? En este artículo lo explicamos paso a paso y te contamos cómo enviar hoy la misma comunicación fehaciente por correo electrónico o por SMS, en segundos y desde el panel de Mensatek.
Qué es un burofax
Un burofax es un servicio del operador postal para enviar un escrito de forma urgente y dejar prueba de su envío. A diferencia de una carta normal, el burofax puede ir acompañado de dos extras que son los que le dan su valor: la certificación de contenido, que acredita el texto exacto que se envió, y el acuse de recibo, que acredita la entrega al destinatario, con la fecha y la firma de quien lo recibe.
El nombre viene de su origen: nació como un fax que se enviaba entre oficinas postales, y de ahí lo de «buró» y «fax». Hoy ya no se transmite por fax, sino que se imprime y el cartero lo entrega en papel en el domicilio del destinatario, pero el objetivo sigue siendo el mismo: que la comunicación quede probada. Por eso, cuando alguien pregunta «burofax, ¿qué es?», la respuesta corta es esta: una comunicación con prueba de lo que se dijo, a quién y cuándo.
Para qué sirve un burofax
Un burofax sirve para dejar constancia de una comunicación que tiene consecuencias jurídicas, de manera que, si hay un conflicto, puedas demostrarlo ante un abogado, un juez o los tribunales. Los usos más habituales son:
- Reclamar una deuda: un requerimiento de pago con el importe, el plazo y las consecuencias de no pagar. Además, interrumpe la prescripción de la deuda.
- Arrendamientos: la no renovación del contrato, la actualización de la renta, la reclamación de rentas impagadas o la petición de reparaciones.
- Contratos: la resolución, el desistimiento, un cambio de condiciones o el preaviso de baja de un servicio.
- Relaciones laborales: comunicaciones al trabajador o a la empresa que conviene poder acreditar.
- Consumo y reclamaciones: reclamaciones de garantía o de un producto defectuoso dentro de plazo.
- Comunidades y sociedades: requerimientos a vecinos o socios y notificación de acuerdos.
En todos estos casos, lo que se busca es una notificación fehaciente: una prueba que un tercero imparcial pueda certificar. El burofax es el medio tradicional, pero no el único.
Qué prueba un burofax: certificación de contenido y acuse de recibo
Esto es lo más importante, y también lo que más se confunde. Un burofax sin extras prueba solo que se envió algo en una fecha. Para que tenga toda su fuerza probatoria hay que contratar:
- Certificación de contenido (o de texto): el operador postal guarda una copia y certifica que el texto enviado es ese y no otro. Sin ella, el destinatario podría decir que el sobre llegó vacío o con otro escrito.
- Acuse de recibo: la prueba de la entrega, con la fecha, la hora y los datos de la persona que lo recibe. Si no se entrega, el justificante recoge el motivo (ausente, rehusado, dirección incorrecta).
- Copia certificada: una copia auténtica del documento que puedes pedir más adelante, por ejemplo, para presentarla en un juicio.
Con esos tres elementos, el burofax prueba el contenido, el destinatario y la fecha de la comunicación. Es lo que lo diferencia de una carta certificada, que solo prueba que se entregó un sobre, no lo que había dentro.
Cómo enviar un burofax postal paso a paso
- Redacta el escrito. Incluye tus datos y los del destinatario, el lugar y la fecha, una exposición clara de los hechos, qué le pides y en qué plazo, y qué harás si no responde. Fírmalo. Si el asunto es delicado, conviene que lo revise un abogado.
- Elige cómo enviarlo. Puedes ir a una oficina del operador postal con el escrito o hacerlo desde su web: subes el documento en PDF y pagas con tarjeta. En los dos casos el burofax se imprime y se entrega en papel.
- Añade los extras. Marca la certificación de contenido y el acuse de recibo. Sin ellos pierdes la prueba de lo que enviaste y de la entrega.
- Guarda el justificante de imposición. Es el resguardo de que lo enviaste y el número con el que puedes seguir el envío.
- Espera el resultado. Normalmente se entrega el mismo día o al siguiente día hábil, y el acuse de recibo te llega después.
Qué pasa si no recojo un burofax
El cartero hace dos intentos de entrega en el domicilio. Si no encuentra a nadie, deja un aviso y el burofax queda en la oficina durante un plazo para que el destinatario lo recoja. Si no lo recoge, se devuelve y el acuse de recibo lo refleja.
¿Es válido un burofax no recogido? En general, sí. Los tribunales, incluido el Tribunal Supremo, han entendido en muchas ocasiones que, si el burofax no se entrega por causa imputable al destinatario (lo rehúsa o no va a recogerlo después de recibir el aviso), la comunicación produce efectos: nadie puede beneficiarse de no querer recibir una notificación. Por eso no recoger un burofax no suele librar de sus consecuencias, y sí puede empeorar la situación.
Tampoco conviene ignorarlo si lo has recibido. Un burofax no es una denuncia ni una demanda, pero sí suele ser el paso previo: el remitente deja constancia de que te avisó, de que te dio un plazo y de que no respondiste, y eso pesará si el asunto llega a un juzgado.
Cuánto cuesta enviar un burofax
El burofax postal básico parte de unos 12 €, pero con la certificación de contenido y el acuse de recibo, que son los extras que le dan su valor, habitualmente supera los 20 € por envío. A eso hay que sumar el tiempo: ir a la oficina o preparar el envío en la web, esperar la entrega y, a veces, el acuse de recibo en papel.
Burofax postal, burofax online y burofax electrónico
Estos tres términos se usan como si fueran lo mismo, y no lo son:
- Burofax postal: el tradicional, que se entrega en papel en el domicilio.
- Burofax online del operador postal: el mismo burofax en papel, pero solicitado desde el ordenador. Ahorra la visita a la oficina, no el tiempo ni el coste de la entrega.
- Burofax electrónico: una notificación electrónica certificada que no pasa por el papel. Un prestador de servicios de confianza registra el contenido del mensaje y de los adjuntos, la entrega en el correo electrónico o en el móvil del destinatario y la fecha, y lo sella con un sello de tiempo cualificado.
El burofax electrónico tiene validez legal gracias al Reglamento eIDAS (UE 910/2014) y a la Ley 6/2020 de servicios electrónicos de confianza. Ninguna ley general obliga a usar el burofax: lo que exigen los contratos y la mayoría de normas es una comunicación fehaciente. La única excepción es que el contrato o la norma exijan expresamente el burofax o el correo postal como medio. En nuestra página de burofax online comparamos las tres opciones caso por caso.
Cómo enviar un burofax electrónico con Mensatek
Con Mensatek envías la misma comunicación fehaciente como email certificado, si tienes la dirección de correo del destinatario, o como SMS certificado, si tienes su móvil. Así se hace desde la plataforma:
- Date de alta y compra créditos. El alta es gratuita. Cada email o SMS certificado consume 9 créditos, entre 0,26 y 0,39 € según el bono, con los archivos adjuntos incluidos y sin cuotas.
- Redacta y adjunta. Desde el panel, escribe la comunicación y adjunta el documento en PDF: el requerimiento, la resolución del contrato, la factura. También puedes enviarlo desde tu propio correo electrónico o integrarlo en tus sistemas con la API.
- Elige el canal. Email certificado, SMS certificado o los dos a la vez para reforzar la prueba de entrega. El destinatario recibe un correo o un SMS normal: no tiene que registrarse, instalar nada ni estar en casa.
- Descarga el certificado. En segundos tienes en el panel un PDF con el contenido íntegro, el adjunto con su huella digital, la entrega con fecha y hora y, cuando se produce, la apertura. Las evidencias se conservan diez años.
El resultado es la misma prueba que da un burofax con certificación de contenido y acuse de recibo, más la prueba de los archivos adjuntos, por una fracción del precio. Y si tienes que notificar a muchos destinatarios, puedes enviar miles de comunicaciones certificadas a la vez desde el panel o por API.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un burofax y para qué sirve?
Es un envío urgente del operador postal que, con certificación de contenido y acuse de recibo, prueba qué se comunicó, a quién y cuándo. Sirve para reclamaciones, requerimientos de pago, resoluciones de contrato y cualquier comunicación que puedas necesitar probar.
¿Cuántos intentos de entrega hay de un burofax?
Dos. Si el destinatario no está, el cartero deja un aviso y el burofax queda en la oficina durante un plazo para que lo recoja.
¿Qué pasa si no contesto a un burofax?
No contestar no anula la comunicación: el remitente tiene la prueba de que te informó y de que no respondiste en el plazo que te dio. Si el asunto llega a los tribunales, esa falta de respuesta puede jugar en tu contra.
¿Qué es mejor, un burofax o una carta certificada?
Para probar el contenido, el burofax con certificación de texto. La carta certificada solo prueba que se entregó un sobre. El email y el SMS certificado prueban las dos cosas y, además, los archivos adjuntos.
¿Se puede enviar un burofax a una empresa?
Sí, a su domicilio social o a la dirección que figure en el contrato. Si tienes su dirección de correo electrónico, un email certificado le llega en segundos con la misma validez.